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Adela Ferrer - astróloga experta en ocultismo y magia
NOMBRES
DE LAS ESTRELLAS
Sabedora
de mi fascinación por el significado de los nombres de las
estrellas, mi amiga y colega Carmen Ordóñez me hizo un
regalo precioso: el libro de Joaquín García Campos,
titulado Toponimia Arabigo-estelar, editado por el CSIC en
1953 que trata de la etimología del nombre árabe de
numerosas estrellas fijas y de su probable traducción.

Tras
su atenta lectura, la primera conclusión es que a pesar de que
muchas estrellas se denominan según una arabización de
su anterior nombre griego o del sentido del mito clásico de su
constelación, prácticamente en todas las constelaciones
hay alguna estrella cuyo nombre nos remite a la cultura de pueblos
nómadas y pastores: tenemos camellos, marcas para camellos,
burros, caballos, terneros, abrevaderos, jaimas, posadas, cayados,
rebaños, ganado, perros de pastor, cabras, cabrillas,
carneros, cabritos, linces, gacelas y lobos.
Así,
por ejemplo, la constelación de Cefeo recibe el nombre griego,
pero arabizado: KIFAUS, mientras
que una de sus estrellas tiene un nombre árabe: la alfa,
ALDERAMÍN, que viene del árabe EL
DRAÀ EL IMIN,
“el brazo derecho” y hace referencia a la figura celeste
que ilustra el mito griego de Cefeo; mientras que otras dos estrellas
tienen nombres referidos específicamente a asuntos propios
del pastoreo: la beta, ALFIRK que viene del árabe AL
FRIRQ “el rebaño”, y la gamma, ERRAI de AR
RAI, “el pastor”.

Cefeo,
con la alfa Alderamin en el hombro izquierdo, la beta Alfirk en la
cintura y la gamma Errai en la rodilla.
Y
podemos encontrar muchos nombres propios de pueblos pastores y
nómadas:
En
ARIES, la alfa Hamal: El
Hamal,
“el morueco”.
En
TAURO la alfa Aldebarán: otros
nombres árabes de esta estrella eran: Al
Fanik,
“el camello”, Al
Fatik,
“el camello gordo”.
En ORIÓN:
En Irán y en algún otro país de oriente medio a
las cuatro estrellas que forman el trapezoide y por algún
motivo ignorado, las llaman El
Aauáid,
cuyo significado es “las recién paridas”
En
GÉMINIS la gamma, Alhena: El
Henáa “marca de fuego que ponen en la parte izquierda del cuello a
camellos y otras bestias”
En
CÁNCER la delta, Asellus Australis, el "burro del sur".
Y la gamma, Asellus Borealis, "burro del norte".
En
El BOYERO: la mu, Alkalurops, “el que se apoya sobre la
cayada”.
En
el CUERVO: la alfa, Alkiba de El
Jibá,
“la tienda”.
En
OFIUCO: el propio nombre árabe de esta constelación, Er
Ráaai “el pastor”: la beta, Celbarai: de Quelb
er Raái,
“el perro del pastor.” La Xsi, Han: En el supuesto que
esta denominación no pertenezca a un idioma monosilábico,
en árabe puede tener tres interpretaciones: Hann, que es “compadecerse”o de Jan,
que es “posada” y, a la vez, “príncipe,
emir”, especialmente entre las tribus árabes de
Tartaria.
En
CAPRICORNIO la alfa, Algedi: El
Yedí “el cabrito”. La delta, Deneb Algedi: Denéb
el Yedi:
“la cola del cabrito”
En
SAGITARIO: la sigma, Nunki o Alnasira, de “abrevadero”.
En
ANDROMEDA: la alfa, Alfera o Sirrah podría venir de El
Fáras,
o sea, “el caballo”, en alusión a que pertenece
también al Pegaso. En su versión de Sirrah, sería Súrratz
el Fáras o “el ombligo del caballo”.
En
CEFEO: la beta, Alfirk o Alphirk, de al-Firq,
"el rebaño". La gamma, Alrai o Errai, de ar-Ra'i,
"el pastor".
En
el COCHERO La epsilon, Almaaz: de El
Naáz,
“la cabra” de Al
Ma'z,
"el macho cabrío". La beta, Menkalinam
“transporte a lomo”, de
Minkalátz el Aainán, o bien de Menkál
el Aainán que
puede traducirse por “sendero o camino de riendas”.
En
el DRACO Dsiban
o Dziban, de Adh-Dhi'ban,
"los dos lobos".
En
la OSA MAYOR: La epsilon, Alioth: ¿de Alaiátz,
“cola de un carnero cebado” en alusión a la enorme
cola con que se figura la osa? Podría venir de Alyat, que se usa para la “cola plana” de un animal. La dseta, Mizar,
que en
las tablas de Ulug Beg, aparece como Al
Inak o Al ’Inz,
“la cabra”, en vez de Anak. Muscida, para los árabes
era Al
Thiba,
“la gacela”, junto con Sigma, Pi y Rho.
En
la OSA MENOR: Fercad
Major, gamma de la osa menor, de Ferkád, “ternero”. Esta estrella y la beta de la misma
constelación (Kochab) forman la pareja a la que los
berberiscos llaman, en dual, El
Ferkadán,
o sea, “los dos terneros”. Alifa al Farkadain “el tenue de los dos terneros.
En
el PEGASO: Ed Farás el Aádim “el
corcel espléndido” la alfa, Markab: de Mercábatz
el Fáras,”la silla o la
montura del caballo.” Mankib al-Faras, "el
hombro del Caballo", la delta, Sadelbohaim:
de Saád el Bebáim,
“la dicha del ganado”. La theta, Baham o Biham de al-Bibáim, "el ganado".

Si los
nombres de las estrellas nos hubieran sido transmitidos a través
de los fenicios, muy probablemente encontraríamos hoy nombres
de estrellas con más referencias a una cultura marinera, pero
los avatares históricos fueron aquellos y estudiando esa
historia podemos formarnos una idea de la posible antigüedad de
las constelaciones que hoy vemos en el cielo.
Está
generalmente aceptado que los hombres del paleolítico conocían
el asterismo de la Osa Mayor.

Numerosos pueblos y
culturas de todo el hemisferio norte identifican el carro con un oso:
estaríamos hablando de unos 15.000 años antes de
nuestra Era, cuando los humanos cruzaron el estrecho de Bering y
pasaron a América. Aunque hay quien lo relaciona con el culto
al totémico oso de las cavernas, pero esto nos llevaría
a buscar sus orígenes 50.000 años antes de Cristo.

La
Osa Mayor, en su lomo se puede observar el asterismo del carro,
delimitado arriba a la derecha por la alfa, Dubhe (de Ed Dobb): “el
oso”; inmediatamente debajo, la beta, Merak que significa
“herida punzante”; a la izquierda esta última,
la gamma, Phekda “muslo, anca” y sobre ella y casi en la
cola, la delta, Megrez cuyo nombre significa “coxis, ano,
desagüe” y partir de ella van seguidas las tres de la
cola: Aliot “el rabo”, Alkaid “el jefe de las
plañideras” y Mizar “faja, fajín” o
quizá “ciudad populosa”.
En Egipto el
asterismo del Carro: era “La Pata" del buey Mesenkhti, una
constelación de mal augurio, ya que se la suponía
“responsable” del desplazamiento del polo norte y del
consiguiente trastorno del orden cósmico.

En
la representación superior encontramos el asterismo del carro
inscrito en la pata de buey.
Los árabes
tienen algunos nombres interesantísimos para las estrellas de
las dos Osas que parecen conectar con un ancestral culto a los
muertos recogido en Egipto y conservado en la toponimia:
OSA
MAYOR:
Alioth: Esta estrella, la epsilon, en unión con la eta (Alkaid)
y la tau, tuvieron ambas el nombre de En
Naaóx: “los varales o
parihuelas en las que los musulmanes conducen a los difuntos al
cementerio.”
Alkaid o Benetnach: Alkaid
de El Káid, “jefe de
unidad, capitán, caudillo”. Los árabes le dan un
sentido colectivo uniendo esta estrella con otras dos de la
constelación: Alioth y Mizar y
las tres forman Benetnach o Benátz
en Naáx es decir, “las
hijas de camilla”, variedad de las parihuelas citadas. Ambos nombres podrían derivar de Ka’id Banat al Na’ash, “el gobernador de las hijas del difunto”,
o a veces “el líder de las hijas de las plañideras”.
(Estas plañideras lloran la muerte de Thuban como polo norte y
persiguen eternamente a la Osa Menor que fue quien la mató y
se apropió de esa dignidad).

En
cuanto a la OSA MENOR: Ed Dobb el Asgár (oso menor) La Osa Menor, o al menos Kochab, en Egipto era
identificada con “la azada de Upuaut”, haciendo
referencia al dios de los difuntos, “el abridor de caminos”.
Esta azada, nwt en egipcio, era usada para los rituales
fúnebres, durante la ceremonia de “la apertura de la
boca”, que garantizaba que el difunto pudiera hablar y así
pronunciar las palabras mágicas del Libro de los Muertos para
acceder a la vida eterna.

El
instrumento para la ceremonia recuerda la forma de la Osa Menor
En
algunas representaciones egipcias de las constelaciones parece que la
Osa Menor se representa como una azada o pivote, en representación
del llamado “punto de amarre”, o Mnat, sobre el
que solía aparecer apoyado un hipopótamo (probablemente
Bootes). A veces aparecía otro “punto de amarre”,
en forma de cocodrilo pequeño, que quizás se
corresponde con Draco.
Ambos
se denominaban en egipcio Mnatuy: ”los dos puntos de
amarre o de estabilidad”, que sin duda hacían referencia
al polo celeste, situado hace 4500 años, en la época de
construcción de las pirámides, cerca de Thubán,
la estrella alfa de Draco.

LAS
ESTRELLAS Y EL VIAJE DEL ALMA A LOS CIELOS
No
podemos olvidar las tradiciones y mitos acerca de barcas y carros
celestes, presentes en todas las religiones del mundo antiguo,
referidas además de al carro del sol, a otros vehículos
que surcan el cielo o puede que el espacio intermedio entre el mundo
espiritual y el terrenal: los carros/barca que simbolizan el viaje
post-mortem y ayudan a las almas a salir a otras dimensiones a la
búsqueda de la inmortalidad.

Hermes
psicopompo conduciendo a las almas
Todavía
podemos ver en el cielo algunos de los carros que llevan las almas al
más allá, son las constelaciones de:
- Las
dos Osas
- El
Auriga
-
Pegaso
- El
Boyero.
Estos
vehículos-constelaciones en momentos precisos del año,
se van situando por pares: una en el Ascendente y otra culminando en
el Medio Cielo marcando así los tiempos propicios para
celebrar el culto a los difuntos, los ritos de resurrección,
de siembra o de cosecha.
En
cada una de estas citadas constelaciones hay estrellas cuyos nombres
significan conducción o transporte:
En
el AURIGA tenemos:

El
Auriga, la alfa Capella en la barriga de la cabra. La beta,
Menkalinam “sendero de riendas” en el brazo del auriga.
La épsilon, en la cola de la cabrilla, Al Anz o Almaaz, “la
cabra”; La iota, Hassaleh o Altawabi “los que siguen al
resplandeciente”
Altawabi: Etz Tzauábiaa, es decir, los seguidores, los que van
detrás de uno, refiriéndose indudablemente a las dos
cabrillas que aparecen en la ilustración, pues el nombre
completo de la estrella es Etz Tzauabiaa el Aiuk que se
traduce por “los que siguen al resplandeciente”.
Menkalinam Este nombre es transcripción no de un sustantivo, sino de una
frase que puede tener más de un significado, posiblemente se
trate a algo muy semejante a la frase “transporte a lomo”, de Minkalátz el Aainán. O bien de Menkál
el Aainán que puede traducirse por “sendero o camino
de riendas”, es decir, para vehículo de tiro.
En
el PEGASO

Pegasus
con la alfa Markab “silla de montar” en el hombro del
ala. La gamma Algenib “costado, lado” hacia el lomo y
sobre el ala. La épsilon, Enif “nariz” en la nariz
del caballo. En el cuello la zeta, Homan (de Sad al Humam) “la
afortunada del sabio”. Y, en la rodilla, la eta Matar “la
lluvia”.
Markab:
de Mercábatz el Fáras,”la
silla o la montura del caballo.” Mankib al-Faras,
"el hombro del Caballo".
En
el BOYERO

La
alfa, Arturo: en árabe Dábet el Aainán “el que empuña las riendas”.
El
Boyero era, para los egipcios, la representación
celeste de Epet, la diosa-hipopótamo guardiana de la "Pata
de Buey", divinidad benéfica y "señora de
talismanes", también llamada “La misteriosa del
horizonte”.

Según
tradición árabe, en el cielo hay una estrella talismán Régulo, la alfa de Leo, una estrella muy afortunada en
toda la tradición astrológica: popularmente
en oriente se le conoce como Es Sárfa,
que significa “el Amuleto”, que quién sabe si no
es que la diosa Epet ha dejado caer uno de sus talismanes debajo de
la osa a la que va controlando.

Es
antiquísima la forma de calcular los tiempos basándose
en los pares de constelaciones que salen y se ponen a la vez o que se
hallan la una en el cenit y la otra en el horizonte, pero la tenemos
documentada desde el período asirio de Mesopotamia,
(883-612 antes de Cristo); entonces es cuando se grabaron las
tablillas Mul-Apin o “estrella arado”, así
llamadas porque comienzan con ésa palabra, que es el nombre de
la primera de sus constelaciones, que ocupaba algo más de
espacio que la que hoy llamamos el Triángulo, justo sobre
nuestra constelación de Aries.

La
constelaión del Triángulo, parte del “Arado”
mesopotámico, al N. de Aries.
La
más antigua tablilla Mul-Apin es del 687 antes de Cristo,
aunque está demostrado que los textos que contienen fueron
compuestos alrededor del 3000 a.C.
Dichas
tablas incluyen entre otras cosas:
-Catálogo
de estrellas: 33 estrellas de Enlil, 23 de An y 15 de Ea. -con
asterismos, constelaciones y planetas-.
-Pares
de constelaciones que encontramos a la vez una en el cenit y otra en
el horizonte (de donde se deduce que fueron calculadas en Assur, la
capital del imperio Asirio alrededor del año –3000).
-El
zodíaco y los ciclos planetarios.

Tablilla
Mul-Apin
Hay
otras teorías mucho más atrevidas: un investigador,
Gurshtein, sugiere un origen prehistórico (16.000 a.C.), de un
gran número de constelaciones; se basa en la aparente
distribución de las figuras de las constelaciones en la bóveda
celeste según qué tipo de animales representan: así
las aves estarían alrededor del polo norte (hace 18.000 años,
el polo norte estaba situado entre la constelación de Hércules
y la de Draco), más al sur los animales terrestres y por
último, los acuáticos.
De esta antiquísima
raíz quizá beberían los sumerios, quienes
habrían heredado esta primitiva concepción de la
división del espacio celeste y así dieron nombre a las
constelaciones y a las estrellas; de los sumerios pasó a
Mesopotamia, de donde indudablemente proceden las constelaciones
actuales, y que tenían como en el principio, dividido el
espacio celeste entre su tríada de dioses: la región
polar pertenecía a Enlil (dios del cielo), la ecuatorial a Anu
(dios de la tierra), y la sur a Enki (dios de las aguas).
Los
nombres de estrellas y constelaciones que aparecerán en
Mesopotamia, tienen pues, como mínimo, origen sumerio, lo que
indica que se remontarían a dicha época, aunque es
difícil asegurarlo con total certeza, puesto el sumerio se
siguió usando como lengua sagrada siglos después de
haber desaparecido como lenguaje hablado (algo muy parecido a que
sucedió con el latín, que se conservó en los
ritos de la Iglesia católica).
Del
período comprendido entre 2350-1500 antes de Cristo se han
encontrado numerosos cilindros-sellos con representaciones de las
constelaciones clásicas (Escorpio, Acuario, Tauro, Leo…),
cada una representando a un dios.

La
constelación de Tauro es la que tiene más evidencias de
remontarse al paleolítico, y algunos investigadores relacionan
las pinturas de las cuevas de Lascaux con mapas celestes, en los que
destaca la figura de un toro y el asterismo de las Pléyades.

Sobre
el lomo del toro de la derecha se dibujan unos puntos que
representarían las Pléyades
En cualquier caso,
historiográficamente, la primera prueba escrita de un nombre
propio para designar un grupo estelar, un asterismo, las Pléyades,
se la debemos a los sumerios –fueron ellos quienes inventaron
la escritura- quienes en 3000-2500 a. C., las nombran en un texto
que curiosamente no es astronómico, sino de gramática,
con el nombre de “Mul-Mul” (en sumerio, “estrellas”).
La
constelación de ESCORPIO, es la otra que le disputa la veteranía a la Osa y al Tauro.

En
la Babilonia del segundo milenio antes de Cristo, el escorpión
es una de las figuras que aparece con mayor frecuencia en los
kudurrus (kudurreti en plural acadio, que significa “límite”,
“frontera” o “territorio”). Precisamente la
palabra árabe para decir “constelación” es bory que
significa “fortaleza”, “recinto”, “cercado”.

Un
kudurru es una estela con consideración de documento público
-como hoy en día una escritura de propiedad o un acta
notarial- y que daba fe de la transmisión de una propiedad
inmueble o de un terreno, generalmente a favor de una comunidad o de
un rey o personaje importante. Ya que la propiedad es sagrada desde
los primeros tiempos patriarcales, los dioses figuran en estas
estelas al objeto de sacralizar y asegurar más y mejor la
propiedad; en estos kudurrus es donde podemos ver las
representaciones más antiguas -confirmadas- de las
constelaciones.

Escorpio, El Aakarb
“el alacrán”. Su alfa, Antares, en el centro del
cuerpo (Kalb el aakrab) “corazón del alacrán”;
la que está por encima de ésta es la sigma, Alniyat
“conjunto de vasos sanguíneos”. Por debajo de la
eclíptica y en la inserción de la pinza derecha está
la estrella delta, Dschuba o Iklarkrau “la corona del alacrán”.
En el aguijón de la cola vemos la lambda, Shaula “la
cola enhiesta e invertida” y la ipsilon, Lesath “la
picada del escorpión” a las que popularmente se conoce
en España como “los ojitos de santa Lucía”.
Escorpio
es el escorpión de la diosa Ishhara, diosa del amor semita,
que también aparece como diosa guerrera en otras tradiciones.
(Al igual que la diosa Bastet de los egipcios). A veces la
encontramos como esposa del dios Dagan, dios semita agricultor
inventor del arado. En cualquier caso, tanto en los mencionados
kudurrus, como en los cilindros sellos aparece frecuentemente un
escorpión como símbolo casi inequívoco de
nuestra constelación, con lo que su origen se remontaría
al tercer milenio antes de Cristo; o puede que sea anterior, pero al
intentar adentrarnos en tiempos más lejanos, nos sumergimos en
las penumbras de la prehistoria y nos topamos con la ausencia de
escritura que nos impide cualquier datación.
En
las tablas Mul-Apin a
la constelación del escorpión se la llama simplemente girb-tab, palabra
sumeria arcaica que significa precisamente “escorpión”.
Algunas
culturas de América vieron también un escorpión
en esta constelación: según V.W, von Hagen, los mayas
denominaban a esta región celeste Zinaan
ek (“Las Estrellas del Escorpión”).
La
constelación de Escorpio, junto a la de Tauro y a las de los otros dos signos fijos, Leo y Acuario, va a formar parte en
Mesopotamia de uno de los símbolos sagrados más
antiguos: el tetramorfos, el “toro-hombre-águila-león”
que en la Biblia aparece en el libro de Ezequiel y que la cultura
cristiana convirtió en el símbolo de las cuatro
columnas del trono de Dios, los cuatro evangelistas. Según san
Jerónimo el hombre representaría la encarnación;
el toro, la pasión –como animal del sacrificio-; el
león, la resurrección y el águila, la ascensión.
Aunque
en otras tradiciones, es la representación de los cuatro
puntos cardinales y el ordenamiento del universo como el de un reino
terrestre dividido en cuatro provincias, en los cuatro elementos y en
los cuatro temperamentos. Un sistema de relaciones a partir de un
centro, entre diversos elementos primordiales.
En cualquier caso,
se trata de cuatro animales totémicos significadores todos
ellos de fuerza, potencia, generación y evolución.

ESTRELLAS
Y CALENDARIOS
Según
Francisca Martín-Cano, la Vía Láctea serviría
de medidor para establecer estos “puntos cardinales” en
los cuatro signos fijos, de tal manera que sólo una vez al
año, tras ponerse el Sol, la Vía Láctea se
encuentra en determinada posición (paralela, perpendicular o
en arco con respecto al horizonte) así estalecerían un
calendario, cuyas fechas serían elegidas
por estas coincidencias para hacer marcar el orden cíclico de
las estaciones.

El
cielo tal como se ve en abril (en imagen de la izquierda) y en
octubre (en la de la derecha). Véase la diferente disposición
de la Vía Láctea.
En las cuatro
constelaciones de los signos fijos hay estrellas cuyos nombres se
relacionan con fieras o monstruos:
En TAURO: el propio animal, especialmente la estrella del norte, Alnáth: de En Nath,
“el corneador, el que embiste”. En Babilonia
recibía el nombre de hur-markabti-sha-iltanu: “la
estrella en el toro hacia el norte”. Desde antiguo se ha considerado que
tenía una influencia maléfica,
William Lily afirmaba que Alnath estaba en el Ascendente de la ciudad
de Londres y, basándose en este dato, predijo el incendio de
Londres de 1666.

Taurus
con la alfa Aldebarán en el ojo derecho del toro y llamada por
los árabes “el camello gordo”. La beta Alnath, “el
corneador” en la punta del cuerno izquierdo de la bestia y,
sobre el lomo y por encima de la eclíptica, las Pléyades.
Al
Sur de TAURO se halla CETUS, La Ballena, el
monstruo marino babilonio Tianmat, el mismo que se tragó al
Jonás de la Biblia.

Cetus
con la alfa, Menkab “el pico” en el morro. Entre los
dientes, bajo el ojo está la gamma, Kaff al jidhma “la
mano cortada”. En el lomo, la zeta, Baten Kaitós “el
vientre de la ballena” La beta, Difda “la rana o el sapo”
en el hueco de la cola. Y la más brillante del abanico de la
cola, la iota, Deneb Kaitós “la cola de la ballena”
En LEO, el gran devorador, la estrella Denébola:
Este nombre procede de la denominación primitiva de la
estrella: Denéb el Boláa:
“la cola del devorador”. Posteriormente se llamó Denéb el Assad “la cola del león”

Leo,
con la alfa, Régulus (en árabe Al Sharfa) “el
amuleto” o corazón del león que se halla sobre la
eclíptica y en la cola, la beta, Denébola “la
cola del devorador”.
Al
Sur de Leo hay otra constelación-monstruo: HIDRA: Ex Xeyáa “la valerosa, la audaz, la brava.

La
Hidra, con su estrella alfa, Alfard “el solitario”. Sobre
el centro de su cuerpo vemos la constelación del Cuervo cuyo
ojo está representado por la estrella alfa Corvus, Alchiba “la
tienda”.
En ESCORPIO, el propio animal es un monstruo a temer, relacionado en Egipto con
Apopis, el dios destructor, con la maléfica estrella alfa Antares En árabe, Kalb
el Aakrab,
“el corazón del escorpión.” Otra estrella
con nombre atemorizador es Lesath, de Lesâa
el Aakrab,
“picada del escorpión.”

Escorpio.
La alfa, Antares, en centro del cuerpo del animal y Lesath, al final
de la cola.
Al
Sur de Escorpio otra constelación-monstruo: EL LOBO (en tiempos de los sumerios eprtenecía a Escorpio,
pero esta parte de Escorpio se llamaba Ur-idim, el lobo).

Lupus
En ACUARIO: La figura del Aguador es el propio dios Ea o Enki,
creador de los hombres, a quien le brota el agua de los hombros y que
puede ser vencedor de todos los demonios representados por las
anteriores constelaciones.

A
través de esta constelación se accede al agua de la
vida y de la muerte, los dos cántaros de las mansiones árabes,
puertas de entrada y de salida a la vida terrenal. Y el nombre de una
de estas mansiones es también terrorífico: Sad
al Bula, la fortuna del devorador.
Al
Sur de Acuario hay otra constelación-monstruo, El
Pez del sur. Difda: de Difdaa,
“la rana o el sapo”. Parece ser que durante algún
tiempo llevaron este nombre dos estrellas distintas: una,
perteneciente a Acuario llamada Ed
Dífdaa el Mokád-dem,
“la rana o sapo primero” y Fomalhaut Fomalhaut
de Fum
el Hotz,
“la boca del pez”.

Acuarius,
su beta, en el hombro, Sadalmelik “la felicidad del rey”;
la brillante de la cintura justo por debajo de la eclíptica es
la theta, Ancha “la cadera”. La que ocupa la espinilla de
la pierna es la delta, Skat, que significa “la pierna”. Y
el Pez del Sur, cuya estrella más brillante es la alfa,
Fomalhaut (de Fum el Hotz: “la boca del pez”)
Puestos
ya a buscar si hay estrellas coincidentes en las constelaciones que
comparten cualidad, dice Abraham Zacuto que “Los
signos mutables y de dos cuerpos son: Géminis, Virgo,
Sagitario y Piscis y también se llaman de alas, que así
los dibujan.” Las más conocidas alas en estas
constelaciones son las de Virgo, pero las otras tres también
las tienen o, mejor dicho, las tuvieron:
VIRGO: Además de las alas que aparcen en numerosas representaciones
de Virgo, al Sur de esta constelación está la de un
animal alado: EL CUERVO –también mesopotámica- y
una de cuyas estrellas se llama Gienna, la gamma del
cuervo Yenáh el Goráb,
“las alas del cuervo”.

Al
Sur de Virgo –con alas-, está Corvus “el cuervo”,
con la alfa, Alchiba, “la tienda” en el ojo del ave. La
gamma, Giennah “el ala” es la del ala izquierda; mientras
que ladelta, Algorab que da nombre a la costelación (el
cuervo) es la estrella doble del ala derecha.
GÉMINIS: No hay ningún ala ni estrellas que indiquen seres alados, sin
embargo, el signo de Géminis rige especialmente las aves
pequeñas, particularmente los gorriones, que siempre acompañan
a los dos gemelos; además, en las representaciones griegas,
Cástro y Pólux aparecen siempre con una cáscara
de huevo en sus cabezas (son hijos de Leda) y en algunos mapas
estelares árabes la constelación se representa mediante
la imagen de dos pavos reales.

Representación
clásica de Cástor y Pólux.

Géminis,
con su alfa, Cástor en la cabeza del gemelo de este nombre,
que que lleva la lira y la flecha; la epsilon, Mebsuta “la
extendida” en la pierna de Cástor. En la pierna de Pólux
y junto a su rodilla, la zeta, Mekbuda “la retraida”;
junto a la liram la delta, Wasat, cuyo nombre significa “centro,
punto equidistante entre dos”; la gamma, Alhena “marca de
fuego para los camellos” se encuentra en el pie izquierdo de
Pólux, el gemelo portador de la clava.
SAGITARIO: No hay estrellas con nombres de alas, sin embargo, la morada lunar
correspondiente se llama los estrucios porque hacia el sur de Sagitario hay un grupo de avestruces cuyo nido
sería la Corona del sur. Asimismo, en los sellos
mesopotámicos, el arquero tiene alas.

El
arquero alado mesopotámico

Sagitario
con las tres Kaus cuyo nombre significa “arco”. La sigma,
en la mano que tensa la cuerda, llamada Nunki o Alsadira “el
retornante” (quizá por su movimiento hacia atrás,
puede que con un significado místico de “regresar de una
peregrinación” o puede que con un significado más
prosaico “regresar del abrevadero”. La zeta, Ascella “el
hombro” y que en esta representación más que el
hombro, ha pasado a ocupar la tetilla izquierda del centauro.
PISCIS: No hay estrellas ni figuras aladas, pero los peces están
arropados por las alas de Pegaso y además, en Mesopotamia esta
constelación se llamaba “la gran golondrina”.

Pisces, con su
estrella alfa, Alresha “la cuerda” es la del lazo que une
las dos cintas que atan a los peces; esta estrella tiene además
otros dos nombres: Okad “los nudos” y Kaintain “las
esclavas cantoras” (referido al asterismo formado por esta y la
Xsi de Cetus).
Por lo menos en
tres de los signos cardinales hay “pinzas” o “grapas”,
tal y como llaman los árabes a la morada lunar de Libra.
ARIES: la estrella Sheratan: Es
Saratán,
(el cangrejo). Ash
Sharatan,
“los dos signos”.

Aries
–“Hamal” en árabe- con su estrella alfa,
Hamal “el carnero” en la testuz. La beta, Sheratán
“cangrejo” o “los dos signos” en el cuerno.
La gamma, Mesartim, cuyo nombre significa “esófago”
justo por debajo de la anterior y por fin, la delta Botein, en la
cola del cordero, mucho más cerca de Tauro que sus tres
compañeras.
CÁNCER: la estrella Acubens, de Az-Zubana, “pinza”.
Sertan, Sartan.

Cáncer,
cuya estrella alfa, Acubens “la pinza” se sitúa en
la pinza izquierda del animal. Las dos estrellas “burro”
Asellus australis (la delta) y Asellus borealis (la gamma) escoltan a
norte y sur de la eclíptica la mancha blanca que es el cúmulo
globular del Pesebre o M 44.
LIBRA: Con las estrellas Zubenalgenubi: de Ez Zabán el Yanúbia “la pinza austral”.
Zubeneschamali: de Ez
Zabán ex Xemáli, “la
pinza boreal”. Y Zubenelacrab: de Ez Zabán el Akrab,
“la pinza del alacrán”

Libra, cuya alfa,
Zubenealgenubi o “pinza del sur”, está muy cerca
de la eclíptica. La beta, Zubeneschamali o “pinza del
norte” es la más brillante al norte de la eclíptica.
La gamma Zubenelakrab que significa “pinza del alacrán”
es la de más al sur y es la evidencia de que esta costelación
formó parte de la de Escorpio en otros tiempos.
En CAPRICORNIO: No hay
ninguna estrella que contenga en su nombre alguna referencia a
“pinzas”, ni tampoco en la imagen del cabrito celeste hay
pinza o cangrejo alguno.

Alfa
Capricornius, AlGiedi que significa “el cabrito”, entre
los cuernos de la cabra-pez. Dabih, la beta, cuyo nombre significa
“el degollador” o “el sacrificador”, en la
frente. La delta, Deneb Al Gedi “la cola del cabrito” en
la cola del animal, junto a la gamma Nashira, “molledo”
(la parte musculosa del brazo y la pantorrilla)
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ADELA FERRER
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